Job clama a Dios: ¿Dónde estás? ¿A causa de qué me vienen estos males? Es la pregunta del justo ante la tempestad que le sobreviene en la vida. El hombre ante el dolor súplica a Dios, y se acuerda de su Dios en el sufrimiento. Job es un hombre justo. Él se sabe necesitado de Dios. En la riqueza, se supo bendecido por su Creador. Y ante la adversidad vuelve a bendecirle aunque en ocasiones se pregunte: ¿por qué? Pero Dios no deja nunca solo al hombre que sufre. Viene en su auxilio. Pero no calma la tormenta al modo humano, sino de un modo que siempre sorprende y deja al hombre sin una respuesta que pueda satisfacerle. Pero si el hombre como Job sigue confiando en Dios, no tendrá una respuesta al modo que busca, pero en su corazón vendrá la calma y la paz.
La respuesta de Dios ante el dolor de Job no deja de ser sorprendente. Dios se pone ante Job como lo que es. Él es…
Autor: Un camino de fe
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