Mosaico de María, Virgen Inmaculada, en la Capilla del Coro de la Basílica de San Pedro, Roma (Italia). / Crédito: Daniel Ibañez/CNA/EWTN.
No podemos celebrar el nacimiento de Jesús en Navidad sin María. Tampoco podemos vivir el Adviento sin la Santísima Madre.
“Entre las criaturas nadie mejor que Ella conoce a Cristo, nadie como su Madre puede introducirnos en un conocimiento profundo de su misterio”, escribió San Juan Pablo II en su carta apostólica Rosarium Virginis Mariae sobre el Santo Rosario.
Durante el Adviento, entonces, mientras nos preparamos para acoger a Jesús en Navidad, también debemos tomar gozosa y conscientemente el tiempo para celebrar y prepararnos con la Santísima Virgen María. Su intensa y alegre espera de la entrada de su Hijo en el mundo es un modelo para todos los que desean la plenitud de la presencia de Cristo en sus vidas, como se…
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La cultura es el camino de la Nueva Evangelización
El objetivo del Papa San Juan Pablo II de involucrar a la cultura en la Nueva Evangelización fue la construcción de una civilización del amor como fuente de libertad y…
Los beneficios de la oración
“Más que nada, la oración te permite echar un vistazo a tu interior y alinearlo con el corazón de Dios. La oración no es un monólogo en el cual nos…
No celebres Halloween, sino quieres rendir a Satán sin saberlo.
Los orígenes de Halloween se remontan a los ritos que se hacían los sacerdotes druidas celtas para ofrecer al dios de los muertos. En ellos sacrificaban a personas. Y nosotros los cristianos a quien servimos, celebramos, adoramos y amamos, es al Dios de los vivos… seguir leyendo



















