Quien haya leído con atención la nota simple del inmueble de la calle Lagasca 116 —esquina Diego de León, Madrid— habrá comprendido mejor que con cien comunicados vaticanos por qué Roma puede reformar estatutos, pero no tocar ladrillos. La finca, que no es otra que la sede central del Opus Dei en España, no pertenece ni a la prelatura, ni al prelado, ni a ninguna entidad eclesiástica. Su propietaria es una sociedad anónima llamada Inmobiliaria Urbana Moncloa, S.A., titular del cien por cien de la nuda propiedad desde 1966. Y el uso del edificio, por su parte, corresponde a una fundación civil —Fundación Iniciativas de Acción Social— que disfruta del cien por cien del usufructo por veinte años, desde 2013 hasta 2033, según escritura notarial de Francisco Javier Vigil Quiñones Parga. El edificio figura en el registro como “Edificio de Servicios”, no como…
Autor: Diego Lanzas
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