Marzo nos recuerda a San José, y conviene decirlo sin rodeos: los hijos necesitan un padre. No es un capricho cultural ni un guiño a la nostalgia; es biología, psicología elemental y sentido moral entrelazados. San José no estaba “de decoración” en la Sagrada Familia. Su presencia no era ornamental: sostenía, protegía, enseñaba y mostraba con su vida qué significa crecer con seguridad, coherencia y responsabilidad.
Autor: Matilde Latorre de Silva
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