Marzo nos recuerda a San José, y conviene decirlo sin rodeos: los hijos necesitan un padre. No es un capricho cultural ni un guiño a la nostalgia; es biología, psicología elemental y sentido moral entrelazados. San José no estaba “de decoración” en la Sagrada Familia. Su presencia no era ornamental: sostenía, protegía, enseñaba y mostraba con su vida qué significa crecer con seguridad, coherencia y responsabilidad.
Autor: Matilde Latorre de Silva
8 razones que explican por qué muchos católicos ni evangelizan ni se lo han planteado ni plantearán
Dwight Longenecker es un conocido sacerdote católico con amplia experiencia. Converso al catolicismo su camino hacia la Iglesia fue paulatino pues pasó de pastor fundamentalista protestante a evangélico de tipo carismático, luego…
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…
Impresionantes evidencias de la presencia de Dios en el vino y el pan
Desde hace muchos años han ocurrido manifestaciones de Dios en el momento de la eucaristía. Se han desencadenado una serie de fenómenos, en diversos países de todo el mundo que…



















