Sin la menor duda, pues esa es la disyuntiva que tenemos entre manos todos los Sacerdotes: de ahí, para arriba.
Por otro lado y abundando: ésta es la conclusión a la que llega este gran apologeta, además de predicador incansable e insaciable, el padre Señeri, SJ; y que saca de aquellas palabras de San Pablo: ¡Ay de mí si no evangelizara!
Está escribiendo sobre la obligación -gravísima- de predicar que tenemos los sacerdotes, especialmente los que llevan y ejercen cura de almas.
La razón, inescusable, es aquella que aporta el mismo San Pablo cuando se pregunta: ¿Y cómo van a creer si nadie les predica? Fides, ex auditu, enseña la Iglesia, como no puede ser de otra manera; y enseña bien, en orden a la Salvación de las almas: por cierto, nuestra única y esencial Misión: Id por todo el mundo, y predicad el Evangelio.
Que ésta es otra: «predicar», sólo…
Autor: José Luis Aberasturi
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