Ciudad de México, diciembre de 1531. Una mañana fría a las orillas del antiguo lago de Texcoco, un humilde indígena camina hacia sus clases de catecismo sin imaginar que está por presenciar un acontecimiento que transformará la historia espiritual de un continente. Juan Diego Cuauhtlatoatzin, chichimeca recién bautizado, sube al cerro del Tepeyac cuando el alba despuntaba. De repente oye un canto celestial y una voz dulce que lo llama por su nombre. En la cima del montículo se encuentra con una Señora de sobrehumana belleza, radiante como el sol, que se le presenta con palabras amables: “Yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios, por quien se vive”. Así comienza la historia de la Virgen de Guadalupe, la advocación mariana que con el tiempo sería aclamada como Madre espiritual de toda una civilización y proclamada Patrona de América por la Iglesia…
Autor: INFOVATICANA
El cielo es la Plenitud de la comunión con Dios
Aprendamos un poco más sobre la comunión con Dios y cómo nos ayuda a mejorar nuestra vida y, al mismo tiempo, ayuda a mejorar la vida de los demás, porque…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…
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Dwight Longenecker es un conocido sacerdote católico con amplia experiencia. Converso al catolicismo su camino hacia la Iglesia fue paulatino pues pasó de pastor fundamentalista protestante a evangélico de tipo carismático, luego…



















