El día de San Pedro siempre me trae grandes recuerdos. Era el santo de mi padre y desde pequeños siempre lo celebrábamos, ya de vacaciones, en un pueblecito de la cornisa cantábrica. Para mí es sinónimo de alegría y disfrute, prados y mar, familia y felicidad. Mi padre murió muy joven, pero tengo un hermano Pedro, un hijo Pedro y dos sobrinos Pedros. Todos ellos maravillosos -en mi familia este nombre imprime carácter-, así que el 29 de junio sigue siendo un día de celebración familiar grande.
Los nombres siempre han tenido significados importantes, en la tradición cristiana definen la misión de quien lo recibe, como en el caso de San Pedro, que deja de llamarse Simón (“Tú eres Pedro y sobre esta piedra [Cefas] edificaré mi iglesia”). En otras culturas describe la personalidad, algo que nos transmiten bien películas como Bailando con lobos que es el nombre que…
Autor: Carmen Cabeza
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…
Milagros Eucarísticos de los últimos años
Probar la existencia de un milagro como tal puede ser una ardua labor que ha asumido la ciencia a fin de darnos respuestas. Uno de los milagros eucarísticos que más evidenciamos…..
Cómo afirmar la veracidad de los evangelios
Hay una técnica muy utilizada por los detectives para encontrar información que les ayude a armar el cuadro completo de una escena, es el Soporte Involuntario entre Testigos. Esta técnica…



















