¿Quién de nosotros merece ser llamado hijo de Dios? Si miramos la sociedad en la que vivimos y todas sus estructuras sociales, es muy difícil encontrar lugar para Dios. La Parábola del «Hijo Pródigo» no habla de quienes toman el camino creyendo que son autosuficientes por sí mismos. Justo como nos sucede. La «voluntad pródiga» nos lleva al desastre espiritual. Creemos que todo lo podemos por medio propio o por medio todas las herramientas creadas por nuestros dirigentes. Pero, dejar a Dios a un lado no hace terriblemente pobres y proclives a ser utilizados por otras personas. San Ambrosio de Milán nos dice:
Autor: Néstor Mora Núñez
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