Hace unos días me llegó un regalo inesperado. De esos que no avisan, que no hacen ruido, pero que se quedan. Era una vela de DECRUX. Y pensé —como pienso siempre que enciendo una— que para un católico una vela nunca es solo una vela. Es una confesión silenciosa. Un acto de fe mínimo y, a la vez, radical. Un “aquí estoy” dicho sin palabras.
Autor: Matilde Latorre de Silva
Informe anual Planned Parenthood USA 2020, indica que asesinó a 383.000 bebés en abortos
Lo llamemos como lo llamemos es un asesinato, un asesinato del que luego se aprovecha todo, sangre, vísceras etc. para diversas industrias. No, nos podemos quejar los humanos del siglo…
Ex ateos que comprobaron que Dios, tiene un plan perfecto para cada uno de nosotros
Muchas veces Dios espera y actúa sobre nosotros a través de terceras personas o sucesos que pueden parecer muy sencillos y no llaman nuestra atención. Y en realidad, su plan…
El cielo es la Plenitud de la comunión con Dios
Aprendamos un poco más sobre la comunión con Dios y cómo nos ayuda a mejorar nuestra vida y, al mismo tiempo, ayuda a mejorar la vida de los demás, porque…



















