Primero se recluye a quienes aman la Misa tradicional, y luego se les acusa de estar recluidos. Se les aparta y después se usa esa marginación como prueba de que “dividen”. Es un círculo perfecto de exclusión y culpabilización. Pero la realidad debería ser precisamente la contraria: cuando el Vetus Ordo convive con la forma ordinaria, no genera fractura, sino un equilibrio fecundo. Así lo expuso Benedicto XVI en Summorum Pontificum y en su carta a los obispos: ambas formas del rito romano no deben enfrentarse, sino coexistir en paz. Allí donde se ha aplicado correctamente, se han llenado de nuevo las parroquias y los seminarios.
Desde 1969, la liturgia ha atravesado crisis notorias: abusos, improvisaciones, banalización de lo sagrado, pérdida del sentido del sacrificio. En este contexto, el rito tradicional actúa como un katejón litúrgico, una fuerza de contención…
Autor: Miguel Escrivá
La cultura es el camino de la Nueva Evangelización
El objetivo del Papa San Juan Pablo II de involucrar a la cultura en la Nueva Evangelización fue la construcción de una civilización del amor como fuente de libertad y…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…
Los beneficios de la oración
“Más que nada, la oración te permite echar un vistazo a tu interior y alinearlo con el corazón de Dios. La oración no es un monólogo en el cual nos…



















