La gente. Ya saben. Siempre la gente: «les viene mejor por la tarde, acuden muchos más fieles, más cómodo para todos».
Simplemente me produce una gran tristeza comprobar, año tras año, cómo la tan tradicional misa del gallo va desapareciendo en su horario habitual. No sé las costumbres de otros países, pero en España la misa del gallo de la noche de la nochebuena, a las doce de la noche, era todo un referente. Era. Son muchas las parroquias y comunidades que, en aras de una supuesta acomodación a lo que la feligresía demanda, han decidido mantener el nombre -misa del gallo- para lo que la liturgia del día denomina otra cosa.
Autor: Jorge González Guadalix
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