Cada fiesta nace de nuevo cada vez que se celebra. Constituye una verdadera re-creación, como memorial que es de un conjunto de fecundas interacciones entre el hombre y las realidades más valiosas de su entorno. El hombre es envuelto nutriciamente por las fiestas si las asume de modo receptivo-activo como un encuentro que, en parte, contribuye él mismo a crear.
Toda fiesta, una vez establecida y celebrada, irradia luz sobre el sentido profundo que ostenta cada tipo de encuentro. Esta luz sólo la recibe el que está espiritualmente dispuesto a rehacer el encuentro que dio origen a ese acontecimiento festivo.
En Navidad festejamos el encuentro del Señor que “vino a los suyos” con los hombres bien dispuestos a recibirle. Navidad sella la alianza que Dios había querido establecer con los hombres desde los tiempos de la Creación. Es el gran día del encuentro entre el Dios…
Autor: Alfonso López Quintás
El cielo es la Plenitud de la comunión con Dios
Aprendamos un poco más sobre la comunión con Dios y cómo nos ayuda a mejorar nuestra vida y, al mismo tiempo, ayuda a mejorar la vida de los demás, porque…
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcita de Fátima fallecida en Lisboa con solo diez años. Todos conocemos la…



















