Hawái, el estado cincuenta de la Unión Americana, me ha resultado siempre uno de los más fascinantes y enigmáticos -así como uno de los más entrañables- de aquella nación. Quizá porque, como hispano, encuentro refrescante que sea de los poquísimos territorios estadounidenses cuya relación con nuestra cultura jamás ha estado tiznada por cierta sensación de rivalidad, de enfrentamiento o -peor aún- de desposesión. Y es que el archipiélago hawaiano no sólo está sumamente apartado tanto de Hispanoamérica como de la Península (e incluso de las propias Filipinas, que se encuentran a más de ocho mil kilómetros de éste), sino que su incorporación a la “historia global” no se dio hasta 1778, con la llegada del capitán británico James Cook, es decir, casi tres siglos después de que los castellanos comenzaran sus andanzas por el Nuevo Mundo.
Bautizado por su…
Autor: Guillermo Villa Trueba
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