En la tradición cristiana hay una correlación muy estrecha entre la conciencia y la presencia de Dios. Así lo dice el salmo: «Tu luz nos hace ver la luz» (Sal 36,10). Pues bien, aunque en nuestro imaginario la Cuaresma es un tiempo en el que escuchamos de forma reiterada la llamada a la conversión, la clave no está tanto en el imperativo moral, sino en descubrir el “horizonte” desde el que se nos dirige esta llamada: «Oigo en mi corazón: Buscad mi rostro» (Sal 27,8). Es ahí, en nuestro corazón, donde Dios dialoga con nuestra conciencia y donde se nos muestra el verdadero horizonte. Este horizonte no es tanto un código de conducta, sino más bien un rostro: el de Cristo.
Para iluminar lo que quiero expresar, rescato unas palabras que pronuncié hace un año en la catedral de Orihuela con motivo de mi llegada a la diócesis: «¿Quién es nuestro público? ¿Ante quién nos levantamos por las…
Autor: Monseñor José Ignacio Munilla

Continuar leyendo en: www.religionenlibertad.com
Los 18 beneficios de asistir a la Santa Misa
La misa es el encuentro con Dios Nuestro Señor, pero no sólo con Él, también con nuestro interior, haciendo que mejoremos cada día más como personas. Este encuentro con Nuestro…
Las profecías de León XIII y su exhortación a rezar el rosario
El Papa León XIII escribió en muchas de sus encíclicas, entre ellas una que cumplió 130 años el pasado 22 de septiembre, Octobri mense, la importancia de rezar el Santo Rosario…
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
El orgullo adopta muchas formas y nos conduce sutilmente hacia la ruina espiritual. Descubre en este artículo los 12 pasos que nos esclavizan al orgullo, tal como los describe San Bernardo….


















