El 6 de mayo de 1994 era un viernes cualquiera en el barrio de Agna, en Matera. Es una de las ciudades más antiguas que existen y está plagada de icónicos sassi, unas iglesias, casas y ermitas excavados en cuevas naturales reconocibles en algunas escenas de La Pasión. El reloj no marcaba la medianoche cuando un artefacto detonó en la iglesia de Santa Inés, regentada por Basilio Gavazzeni. El precio a pagar por la lucha del sacerdote contra la mafia parecía haber llamado literalmente a su puerta.
Autor: José María Carrera Hurtado
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