El sábado 6 de septiembre falleció Mons. Placidus Pei Ronggui, obispo clandestino de la diócesis de Luoyang, a los 91 años. El prelado pasó décadas de su vida bajo la vigilancia, el acoso y la cárcel impuestos por el régimen comunista por negarse a integrar la Asociación Patriótica Católica China, el organismo controlado por el Partido Comunista. Según informó Asia News, los fieles recordaron una de sus frases más emblemáticas: “En China, seguir el camino correcto creyendo en Dios y manteniendo una fe pura conduce inevitablemente a la persecución”.
Monje trapense marcado por la violencia
De joven, Pei fue monje trapense en Hebei, provincia de donde era originario. Conoció de primera mano la violencia comunista: una abadía fue destruida por milicias en 1947 y en otra fueron asesinados 33 monjes, obligando a los sobrevivientes a huir.
En 1950, de acuerdo con…
Autor: INFOVATICANA
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