Antes de su deriva cismática, Mons. Lefebvre apoyó el Concilio Vaticano II. La mejor prueba de ésto es la carta que envió a sus religiosos el 6/1/66 y se publicó en abril de 1966 (cuatro meses después de la clausura del Concilio, que fue el 8/12/65), siendo Superior General de los Espiritanos, luego de la clausura del Vaticano II. En la misma exhorta fervorosamente a sus súbditos a seguir el Concilio Vaticano II con las siguientes palabras (reproducimos el texto tomado de la revista Our Province de los Espiritanos, vol. 35, nº1, abril de 1966)[1]:
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Autor: Padre Federico
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