En el curso que termina, he tenido la suerte de participar en el congreso internacional de Charis, el pasado noviembre en Roma, y en la Leadership Conference de Alpha en Londres este mes de mayo. En ambos compartiendo tiempo y espacio con un amigo de esos que visten hábito blanco, que ni era el Papa, ni era dominico.
El caso es que pude experimentar el interés y la atracción que el hábito generaba, ya fuera en el aeropuerto o la cafetería más refinada. Hasta el punto de llegar a creer que era una capa de invisibilidad, no para su usuario sino para los que estábamos alrededor de ella. Hasta que de rebote te caía un comentario de esos del tipo “qué mérito tu amigo” o “qué ejemplo” y cosas así. Mientras escuchaba eso asintiendo en silencio, sonaba en mi cabeza la melodía del grupo Un Pingüino en mi Ascensor, “el hábito no hace al monje pero favorece un…
Autor: Adolfo Alústiza
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