Conviene recordar, antes de que finalice la Cuaresma, en aras de vivirla con mayor plenitud, que nos solemos olvidar de uno de los puntos cardinales del catolicismo, que es cuidar de “los pequeños”, véase de los pobres, los desvalidos, los enfermos, los que están solos, los cautivos, los marginados, los que pasan hambre y sed de justicia, etcétera.
Autor: Ignacio Crespí de Valldaura
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…
Los 18 beneficios de asistir a la Santa Misa
La misa es el encuentro con Dios Nuestro Señor, pero no sólo con Él, también con nuestro interior, haciendo que mejoremos cada día más como personas. Este encuentro con Nuestro…
No celebres Halloween, sino quieres rendir a Satán sin saberlo.
Los orígenes de Halloween se remontan a los ritos que se hacían los sacerdotes druidas celtas para ofrecer al dios de los muertos. En ellos sacrificaban a personas. Y nosotros los cristianos a quien servimos, celebramos, adoramos y amamos, es al Dios de los vivos… seguir leyendo


















