A solo una semana de la visita de León XIV a España, el padre Ángel Camino Lamelas, agustino y vicario episcopal de la Vicaría VIII de Madrid, comparte cómo la elección de su amigo Roberto Prevost como Papa ha sido un antes y un después en su vida. «¡Mi hermano es el Papa!», confiesa, todavía sobrecogido por una gracia que vive como una predilección divina que alcanza también, de algún modo, a sus amigos. Desde entonces siente que el Señor le pide «más entrega, más fidelidad, más servicio a la Iglesia; es decir, me lo pide todo, sin reserva».
Autor: Luis Javier Moxó Soto
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