Es ésta una «declarada» -si con la boca pequeña, normal o grande de oreja a oreja, no lo sé: lo sabrán los interesados declarantes-, que se escucha con una ya no rara frecuencia.
Sale de la boca de personas que, o nunca han tenido la Gracia de poseerla, pues no han recibido el Santo Bautismo; o, habiéndolo recibido, incluso habiendola vivido durante algunos años, más tarde, por las circunstancias que fueren y por las dejaciones y complicidades personales -la Fe NO se pierde NUNCA sin culpa propia-, la han perdido.
Tanto unos como otros, porque el Señor Jesús nunca nos abandona, sienten como una cierta «añoranza» o «deseo» de Ella: de tenerla y disfrutarla. Porque la Fe, entre otras diversas connotaciones, «se disfruta»: creer es un verdadero GOZO.
El mismo Santiago Segura, «Torrente» para los amigos, lo reconoce: «los que tienen Fe, son más felices». Y, como es…
Autor: José Luis Aberasturi
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