En estos días de Semana Santa, se cumplen cuatro años del azote que supuso para todos el COVID, una epidemia que hizo temblar todas nuestras seguridades. Cuando creíamos que nuestro desarrollo científico había adquirido un poder divino, cuando nos sentíamos dioses y creadores de nuestro paraíso, de repente, nos sentimos amenazados, desarmados, temerosos y aislados. La muerte se hizo presente de forma masiva como jamás habíamos visto en nuestra generación: millones de fallecimientos en el mundo, algo más de cien mil en España; por estas fechas, finales de marzo, principios de abril, cientos de fallecimientos diarios. Coincidieron las fechas con una Semana Santa en la que fuimos conscientes de que no éramos dioses. Por primera vez la plaza de San Pedro en Roma aparecía desierta, imagen elocuente de la soledad de las otras muchas plazas y del propio ser humano.
Aquello se…
Autor: Por mí, que no quede
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