Hay algo profundamente extraño en los cumpleaños infantiles. Se presentan como fiestas de inocencia, como rituales de alegría cuidadosamente coreografiados, con globos que flotan con la dignidad arrogante de pequeños aristócratas ignorando la gravedad y canciones que repiten consignas de felicidad con la solemnidad de un mantra tibetano mal traducido, y una, observando desde la periferia —con un café perpetuamente frío, porque las madres no bebemos café caliente, eso es axioma universal— comprende que está asistiendo, sin saberlo del todo, a un experimento filosófico disfrazado de celebración doméstica. Todo gira en torno al niño, como debe ser, y sin embargo ocurre algo más sutil, invisible y profundamente transformador: las madres también celebramos, aunque de un modo que nadie reconoce.
Autor: Matilde Latorre de Silva
Existencia de DIOS: 16 Pruebas irrefutables (e innegables)
Recopilación de 16 pruebas empíricas y científicas de la existencia de Dios. ¿Existe Dios? ¿todo ha sido creado por casualidad? La existencia de un Creador es un tema del que…
Adoración Perpetua: Qué es y por qué cambiará tu vida
La adoración perpetua o eucarística es un método de oración personal profunda que durante siglos muchos santos han recomendado practicar. Sigue leyendo este artículo para que conozcas más detalles que…
Los 18 beneficios de asistir a la Santa Misa
La misa es el encuentro con Dios Nuestro Señor, pero no sólo con Él, también con nuestro interior, haciendo que mejoremos cada día más como personas. Este encuentro con Nuestro…


















