Hay algo profundamente extraño en los cumpleaños infantiles. Se presentan como fiestas de inocencia, como rituales de alegría cuidadosamente coreografiados, con globos que flotan con la dignidad arrogante de pequeños aristócratas ignorando la gravedad y canciones que repiten consignas de felicidad con la solemnidad de un mantra tibetano mal traducido, y una, observando desde la periferia —con un café perpetuamente frío, porque las madres no bebemos café caliente, eso es axioma universal— comprende que está asistiendo, sin saberlo del todo, a un experimento filosófico disfrazado de celebración doméstica. Todo gira en torno al niño, como debe ser, y sin embargo ocurre algo más sutil, invisible y profundamente transformador: las madres también celebramos, aunque de un modo que nadie reconoce.
Autor: Matilde Latorre de Silva
La ciencia confirma el tipo de sangre que se encuentra en hostias investigadas en milagros eucarísticos
La ciencia lo confirma: se encuentra la misma sangre tipo AB en hostias investigadas en milagros eucarísticos acaecidos en diversos
8 razones que explican por qué muchos católicos ni evangelizan ni se lo han planteado ni plantearán
Dwight Longenecker es un conocido sacerdote católico con amplia experiencia. Converso al catolicismo su camino hacia la Iglesia fue paulatino pues pasó de pastor fundamentalista protestante a evangélico de tipo carismático, luego…
Los beneficios de la oración
“Más que nada, la oración te permite echar un vistazo a tu interior y alinearlo con el corazón de Dios. La oración no es un monólogo en el cual nos…



















