Junto a la Acequia Vera, en las arenas del mar en la playa de La Malvarrosa, el furgón fúnebre, llamado popularmente “la pepa”, está recogiendo nueve cadáveres. Los llevan al depósito del Cementerio general. Son religiosos y pertenecen a la Orden Hospitalaria. Cuando los contempla el enterrador, que siente por la orden de San Juan de Dios una profunda simpatía, decide fotografiar el rostro de los frailes asesinados y, en vez de enterrarlos en la fosa común, lo hace individualmente, para que así la Orden pueda recuperar sus cuerpos cuando termine la lucha fratricida.
Autor: Jorge López Teulón
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