La encíclica Magnifica humanitas se desarrolla en torno a dos realidades contrapuestas: Babel y Jerusalén, a las que el Papa León XIV alude en varias ocasiones. Estas ciudades recuerdan las que recoge San Agustín de Hipona en su célebre obra La ciudad de Dios, donde divide a la humanidad en dos urbes cimentadas sobre amores opuestos: la Ciudad de Dios, basada en el amor a Dios y la humildad, y la Ciudad Terrenal, centrada en el egoísmo y en el amor propio hasta el desprecio de Dios.
Autor: Ignacio del Villar
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