Un informe publicado por LifeNews en 2015 confirma una verdad incómoda para la cultura de la muerte: los niños concebidos, desde etapas tempranas de gestación, son capaces de experimentar un dolor real y atroz cuando son víctimas de un aborto.
El doctor David Prentice, citado en la información, afirma que “los bebés en el útero a las 20 semanas, y probablemente antes, sienten dolor, y puede ser más intenso que en un neonato o adulto”. En otras palabras, mientras la sociedad debate estadísticas y eslóganes ideológicos, el aborto se lleva a cabo sobre criaturas indefensas que padecen un sufrimiento inimaginable.
La evidencia médica lo confirma: en intervenciones de cirugía fetal, los especialistas administran anestesia directamente al niño en el vientre materno. ¿Por qué hacerlo si no hubiera posibilidad de dolor? La respuesta es obvia y desarma la narrativa que…
Autor: INFOVATICANA
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