Hay un silencio que ninguna palabra puede llenar: el de unos padres que ven arrebatarse a sus hijos en la misma iglesia donde los habían llevado para asistir a Misa. El eco de los disparos en Minneapolis no resuena solo en los muros del templo profanado, sino en el corazón de toda la Iglesia. ¿Qué puede decir la fe ante un vacío tan brutal? El primer impulso es el llanto, la empatía con esas familias destrozadas. Ningún razonamiento puede aliviar el desgarro de una madre o un padre que ya no podrán abrazar a su hijo.
Y sin embargo, la fe no se detiene en el absurdo del mal, sino que lo atraviesa. Lo ocurrido en esa Misa no fue un accidente ciego: fue un ataque marcado por el sello del demonio, que odia a la fe, odia la Eucaristía y odia la inocencia. El agresor no mató simplemente a unos niños; los mató porque estaban allí, en la casa de Dios, en el acto central de la…
Autor: Miguel Escrivá
La Iglesia al fin de los tiempos
Artículo realizado por el Padre Emmanuel André X. El Advenimiento del Juez Supremo Vano es intentar precisar la hora en que tendrá lugar el segundo advenimiento de Nuestro Señor,siendo como es…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…
Informe anual Planned Parenthood USA 2020, indica que asesinó a 383.000 bebés en abortos
Lo llamemos como lo llamemos es un asesinato, un asesinato del que luego se aprovecha todo, sangre, vísceras etc. para diversas industrias. No, nos podemos quejar los humanos del siglo…



















