«… mientras que el Señor hizo los Cielos; su presencia está llena de esplendor y majestad, y su Santuario de potencia y hermosura».
Así se reza, en Católico, con los Salmos. Escritos cientos de años antes de Jesucristo. Es Palabra Revelada y, por tanto y a la vez, Palabra de Dios.
Lo recojo de nuevo, para todos los durillos o faltos: Los dioses de los otros pueblos no son nada. Amén. También sirve para los errados; y, cómo no: para los pertinaces en su «teología» y «pastoral» de despacho y fonda. Que abundan.
Benedicto XVI escribió, corroborando la Palabra, y fiado en Ella: «los dioses no son Dios». Porque NO lo pueden ser. Tampoco lo pretenden, porque no pueden pretender nada: son hechura de hombres. De ahí y abundando: Tienen ojos y no ven, tienen boca y no hablan.
Por la misma regla de tres, o sea, por lo mismo que hemos apuntado: «las religiones…
Autor: José Luis Aberasturi
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