A lo largo de 60 años de vivencia religiosa, he conocido a unos cuantos curas que han arrojado el alba a la cuneta para volver a la comodidad del siglo. Lo que en el código de honor de los hombres se llama deserción, y en tiempo de guerra se paga con el paredón. Porque estamos en una guerra espiritual -más atroz, más fétida y ruin que cualquier carnicería terrenal- y aquí los desertores no huyen de las balas, sino de la Gloria.
Autor: Francisco Segarra
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