En la polémica entre Santiago Abascal y ciertos obispos, conviene recordar lo esencial: la obediencia de un católico no se debe a opiniones políticas de prelados, sino al depósito de la fe y a la disciplina de los sacramentos. El magisterio obliga cuando enseña lo transmitido por Cristo y la Iglesia, no cuando improvisa sobre materias temporales o sigue la moda ideológica del momento.
La sumisión que la Iglesia pide a sus hijos no es ciega ni servil, sino fiel a la verdad revelada y al orden sobrenatural. Igual que Carlo Ancelotti no tiene obligación alguna de hacer la alineación del Real Madrid según las ocurrencias de un “obispo futbolero”, un político católico no está atado a seguir el parecer político de un prelado que, en esa materia concreta, puede no saber —o peor, estar condicionado por el espíritu del mundo.
Lo preocupante de lo que señala Abascal
Lo…
Autor: INFOVATICANA
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