Por Anthony Esolen
Mi familia y yo pasamos algunos meses al año en Nueva Escocia, en una parte de la provincia que fue en otro tiempo abrumadoramente católica. Las congregaciones envejecen, en parte porque muchos jóvenes abandonan la isla para trabajar lejos, y en parte, creo, porque todos los movimientos y accesorios en la Misa parecen decir: “Aquí no hay nada que la mente pueda buscar.”
En la Misa de una parroquia, todos se ponen de pie después del Sanctus, pero sólo durante la primera frase de la siempre usada segunda Plegaria Eucarística. Se supone que debemos arrodillarnos una vez que el sacerdote invoca al Espíritu Santo sobre los dones. En la práctica, esto significa que el clomp-clomp de los reclinatorios y el movimiento de los cuerpos interrumpen la oración y distraen al sacerdote.
Las ideas sobre los gestos litúrgicos, como esta de los obispos canadienses,…
Autor: The Catholic Thing
Los beneficios de la oración
“Más que nada, la oración te permite echar un vistazo a tu interior y alinearlo con el corazón de Dios. La oración no es un monólogo en el cual nos…
Profecías de al Virgen que se están cumpliendo ahora
Muchos años atrás Nuestra Señora del Buen Suceso describió las catastróficas profecías sobre los siglos XIX y XX, profecías que hoy se están cumpliendo con exactitud. Cuando se dice que…
Impresionantes evidencias de la presencia de Dios en el vino y el pan
Desde hace muchos años han ocurrido manifestaciones de Dios en el momento de la eucaristía. Se han desencadenado una serie de fenómenos, en diversos países de todo el mundo que…



















