Nuestro admirado Wanderer ha hecho un inventario minucioso —y confieso que en buena medida gozoso— de los pequeños signos de normalidad litúrgica, estética y protocolaria que León XIV ha ido recuperando en apenas unos meses. Y no seré yo quien niegue el alivio espiritual que produce volver a ver una muceta, una faja bordada o una sotana que no transparenta como mortaja de hospital. Hay cosas que, sencillamente, reconcilian con la vista y con la memoria.
El problema no es que esos signos sean irrelevantes. El problema es creer que bastan.
Porque mientras celebramos —con razón— que el Papa vuelve a vestirse como Papa, cuesta no advertir que al mismo tiempo sigue nombrando y sosteniendo obispos abiertamente heréticos, algunos con currículo ideológico impecable y otros con historial pastoral directamente devastador. La muceta está bien; el episcopado que la rodea, no…
Autor: INFOVATICANA
Los 18 beneficios de asistir a la Santa Misa
La misa es el encuentro con Dios Nuestro Señor, pero no sólo con Él, también con nuestro interior, haciendo que mejoremos cada día más como personas. Este encuentro con Nuestro…
La Iglesia al fin de los tiempos
Artículo realizado por el Padre Emmanuel André X. El Advenimiento del Juez Supremo Vano es intentar precisar la hora en que tendrá lugar el segundo advenimiento de Nuestro Señor,siendo como es…
Los beneficios de la oración
“Más que nada, la oración te permite echar un vistazo a tu interior y alinearlo con el corazón de Dios. La oración no es un monólogo en el cual nos…



















