La promesa de crear relaciones estables parece tener, de raíz, una base precaria, por responder, a menudo, a un mero sentimiento, sometido a los vaivenes del tiempo y del estado anímico de cada persona. De ahí la tendencia actual a pensar que toda promesa es, de por sí, efímera, que significa etimológicamente «cosa de un día». ¿Tiene sentido hacer una promesa sin conocer de antemano los cambios que puede experimentar nuestra sensibilidad a través de los años?
La firmeza singular de las promesas
En una promesa firme, dos o más personas quedan interiormente vinculadas. ¿Qué solidez tiene esta vinculación? ¿Podrá resistir el paso del tiempo y los vaivenes del sentimiento? Una experiencia juvenil me da pie a la esperanza.
A punto de trasladarme a Múnich (Alemania), por los años 60, para preparar mis tesis de licenciatura y doctorado, el gran escritor Gonzalo…
Autor: Alfonso López Quintás
Encontraron en Dios, la libertad y paz interior que tanto necesitaban
Los mensajes de Dios llegan en el momento menos esperado. Aunque muchas veces, hemos escuchado historias de conversión precedidas por fuertes acontecimientos, como accidentes o enfermedades, también existen conversiones, gracias…
Las profecías de León XIII y su exhortación a rezar el rosario
El Papa León XIII escribió en muchas de sus encíclicas, entre ellas una que cumplió 130 años el pasado 22 de septiembre, Octobri mense, la importancia de rezar el Santo Rosario…
El cielo es la Plenitud de la comunión con Dios
Aprendamos un poco más sobre la comunión con Dios y cómo nos ayuda a mejorar nuestra vida y, al mismo tiempo, ayuda a mejorar la vida de los demás, porque…



















