Las palabras pronunciadas por Liliana Sáenz de la Torre, hija de una de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, marcaron el tono del funeral celebrado en recuerdo de los 45 fallecidos: una despedida profundamente cristiana, centrada en la Eucaristía, en la fe del pueblo y en la exigencia serena de verdad, lejos de cualquier acto simbólico ajeno al sentido religioso del duelo.
La intervención tuvo lugar al final de la misa funeral celebrada en el pabellón deportivo Carolina Marín, que reunió a más de 4.400 personas. Sus palabras provocaron aplausos prolongados y lágrimas de emoción entre los asistentes, al poner voz al dolor compartido de las familias y bajo la forma cómo debían ser despedidos sus seres queridos.
“El único funeral que cabía en esta despedida”
Sáenz comenzó su intervención…
Autor: INFOVATICANA
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