Por Jayd Henricks
El asesinato de Charlie Kirk no fue solamente el de una mente brillante, un esposo y un padre; fue un intento de asesinar la verdad. Fue un intento de destruir un movimiento de jóvenes adultos comprometidos en el discurso público sobre las verdades esenciales de la humanidad. Y fue también un intento de acabar con la civilidad.
Esto no quiere decir que todo lo que Charlie decía fuera cierto; no creo que eso pueda afirmarse de ninguno de nosotros. Pero Charlie Kirk se adentraba en la arena de las ideas con más valentía, profundidad, cortesía y fe que casi cualquier otra persona en el espacio público actual, y por eso tenía un seguimiento tan fuerte entre los jóvenes. Era distinto.
Hasta donde pude ver, no utilizaba el lenguaje incendiario tan común en el discurso público de hoy. Era, sin duda, un conservador firme y un hombre de fe genuina, con…
Autor: The Catholic Thing
¿Cómo ayudar a las Almas de tu familia en el Purgatorio a llegar al Cielo?
“No basta ser santo ante los hombres, sino que hay que serlo delante de Dios. ¡Recen por mí!”. Palabras impactantes del Monseñor Marengo, Obispo de Carrara, a una religiosa de María Auxiliadora…
La Nueva Era, una secta de cuidado
El reiki y la Nueva Era (New Age), se han extendido cada vez más por la sociedad buscando el bienestar físico y mental que producen. Conoce todos los detalles y…
Comulgar en la boca en época de pandemia
Te queremos compartir este artículo del Padre Ángel María Rojas, S.J. escrito en agosto del 2020, donde nos explica cómo comulgar en la boca, sobre todo, en estos tiempos de…



















