Hablo mucho de ella en mi libro «Pastoral rural para urbanitas escépticos». Es que Juana era mucha Juana, qué les voy a contar. Se nos fue el pasado 12 de marzo. Cuántos días, incluso algunos domingos, hemos celebrado la misa los dos solos, al punto que no faltó quien me preguntase que qué iba a ser ahora de la parroquia cuando a misa ya no vaya ni la señora Juana. ¿Va a seguir celebrando? Dios proveerá.
Ayer fue el domingo del buen pastor. Cuesta trabajo creerlo, pero sepan que conté en la misa parroquial más de veinte personas. Unos dirán que casualidades, puede ser, ¿y si les digo que desde que la señora Juana se nos fue nunca hemos bajado de ocho o diez en la misa dominical? ¿Y que en semana santa no menos de quince o veinte en cada una de las celebraciones?
Cada cual lo interprete como quiera.
Autor: Jorge González Guadalix
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