Hay una expresión que se repite mucho en el lenguaje político y periodístico: “Estar en el lado bueno de la Historia”. Casi siempre se usa con una suficiencia un poco cómica, como si la Historia fuera un tribunal automático que, tarde o temprano, terminara dando la razón a los vencedores del momento, a los que se alinean con esa ideología que parece definitiva, a los más ruidosos o a los que manejan mejor el aparato cultural. Pero esa expresión, tomada en serio, contiene una verdad inmensa. ¡Sí, existe un lado bueno de la Historia! Lo que ocurre es que no lo determinan las modas, ni las ideologías, ni las mayorías, ni los parlamentos, ni los medios de comunicación, ni tan siquiera la ciencia. Lo determina Jesucristo.
Autor: José Carlos Súbtil
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