El capítulo se abre en un clima donde la II República, recién estrenada, se declaraba laica, moderna y portadora de un nuevo horizonte político. Sin embargo, apenas habían pasado unas semanas cuando afloró un viejo demonio: el anticlericalismo violento. El 10 de mayo, un simple bulo —el supuesto asesinato de un taxista por católicos— bastó para que las turbas incendiaran edificios religiosos, bibliotecas centenarias y conventos enteros, entre ellos el de los jesuitas, perdiéndose tesoros del Siglo de Oro y obras de Zurbarán o Van Dyck.
La imagen de un país que pretendía ser “nuevo” se vio empañada por fotografías de agitadores posando con cuerpos momificados extraídos de criptas. Más de cien edificios religiosos ardieron en pocas horas. Y el Gobierno, lejos de sofocar la violencia, se limitó a contemplarla: Azaña sentenció que ningún templo valía la vida…
Autor: INFOVATICANA
No celebres Halloween, sino quieres rendir a Satán sin saberlo.
Holywins, es la alternativa al culto a los demonios que celebramos cada primero de noviembre Tal vez muchos de nosotros hemos celebrado Halloween cuando éramos niños, porque nos parecía divertido…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…
Los beneficios de la oración
“Más que nada, la oración te permite echar un vistazo a tu interior y alinearlo con el corazón de Dios. La oración no es un monólogo en el cual nos…


















