La maravillosa estatua del conquistador del Perú, Francisco Pizarro, en Lima, que acaba de volver al centro de la ciudad con todos los honores, y cuyo caballo ha demostrado la habilidad de cabalgar a pesar de ser de bronce, pues ha ocupado ya tres emplazamientos diferentes en las últimas dos décadas, y una cuarta que es la que se dispone a ocupar ahora, tiene una historia verdaderamente hermosa. Y tanto como hermosa, inesperada y desconocida.
La de Lima es sólo una de las tres estatuas realizadas con el mismo molde por las manos de ese gran amante de España que fue el escultor norteamericano Charles Cary Rumsey, nacido en Búfalo en 1879, en una acaudalada familia, -lo que posibilitará la esmerada educación que Charles recibirá en la Universidad de Harvard, la Escuela del Museo de Bellas Artes de Boston, y la École des Beaux-Arts de París-, en la…
Autor: En cuerpo y alma
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