Para aquellos que hemos sido con frecuencia el hermano mayor de la parábola del Hijo Prodigo, la Palabra estuvo siempre cerca de nosotros, en la Biblia o en el magisterio de la Iglesia, pero hubieron de pasar muchos años para que se convirtiese en misión, en faro, en fuerza de Dios. Porque solo Él puede servirse de la fragilidad e incapacidad más absolutas, y usarlas como instrumento de su Gracia («Quien a vosotros escucha, a mí me escucha», Lc 10, 16).
Autor: Herminia Navarro
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcita de Fátima fallecida en Lisboa con solo diez años. Todos conocemos la…
¿Sabes lo que sucede durante la celebración de la misa?
Te presentamos una selección de videos y contenido para que puedas conocer qué pasa mientras asistimos a misa, las cosas que suceden y que no podemos ver con nuestros ojos, pero que no por… seguir leyendo
Ex ateos que comprobaron que Dios, tiene un plan perfecto para cada uno de nosotros
Muchas veces Dios espera y actúa sobre nosotros a través de terceras personas o sucesos que pueden parecer muy sencillos y no llaman nuestra atención. Y en realidad, su plan…


















