Señor Jesús, tú nos conoces y nos ves tan niños que nos dejas a tu Madre para que nos cuide y nos vigile. Nos ves tan niños que dijiste que sin Tí nada podemos hacer. Nos ves tan niños que lo único que nos pides es que confiemos en Tí, que confiemos con todo nuestro corazón. Nos ves tan niños que nos invitas a desear tu Reino y tus delicias eternamente. Nos invitas a que te amemos y a intentar que todos te amen. Para Tí no hay adultos, solo hay niños.
Autor: Francisco Segarra
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