Un joven ejecutivo tenía pasión por conducir los fines de semana su coche deportivo hasta el chalet que poseía en la montaña. Aunque la carretera tenía muchas curvas, su experiencia y el conocimiento de la misma le permitía conducir a gran velocidad. Un día, al tomar una curva se encontró con un coche que parecía haber perdido el control, invadiendo su carril. Logró esquivarlo a la vez que oía cómo el conductor del otro coche le gritaba: “cerdo”. En ese momento, unió a su enfado la ira por el insulto y sacando la cabeza por la ventanilla le gritó: “cerdo tú”. Tomó la siguiente curva, muy cerrada, y chocó con un gran cerdo muerto que estaba en la carretera con consecuencias trágicas. El joven había interpretado como insulto lo que era una llamada de atención que podría haberle evitado el accidente.
Una vez más nos encontramos con una “jugada de la…
Autor: Por mí, que no quede
El cielo es la Plenitud de la comunión con Dios
Aprendamos un poco más sobre la comunión con Dios y cómo nos ayuda a mejorar nuestra vida y, al mismo tiempo, ayuda a mejorar la vida de los demás, porque…
Misericordia de Dios: Nunca se cansa de perdonarnos
La misericordia de Dios se manifiesta de diversas formas, ya sea a través del apoyo y la consolación de otras personas, del sacramento de la confesión que nos permite liberarnos…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…



















