El Evangelio del 30 de octubre, Lucas 14, 1-6, presenta a Jesús comiendo en casa de uno de los jefes de los fariseos un sábado. Allí encuentra a un hombre enfermo y, mientras algunos lo observan para ponerlo a prueba, formula una pregunta decisiva: si sabemos rescatar a un animal que cae en un pozo, ¿cómo no vamos a socorrer a una persona que sufre? Jesús sana al enfermo y muestra que la misericordia no admite aplazamientos.
Autor: Luis Javier Moxó Soto
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