Al comenzar la celebración, la liturgia tradicional nos introduce en un movimiento espiritual de profunda humildad. Las oraciones al pie del altar, con las que inicia la Misa, no son una fórmula añadida ni un detalle accesorio, sino el vestigio vivo de un antiguo gesto de prostración del sacerdote ante Dios. Antes de subir al altar, el celebrante reconoce su pequeñez, pide perdón y se dispone, como Moisés ante la montaña santa, a entrar en el misterio del Sacrificio. Este capítulo de Claves — FSSP nos permite comprender con mayor profundidad la riqueza de estos ritos iniciales y su significado para la vida espiritual del fiel.
La procesión: Cristo que avanza hacia el sacrificio
Toda Misa comienza con una procesión, que no es un simple desplazamiento práctico, sino un acto litúrgico pleno de simbolismo. El sacerdote, figura de Cristo, avanza hacia el altar como el…
Autor: INFOVATICANA
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Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
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