Al comenzar la celebración, la liturgia tradicional nos introduce en un movimiento espiritual de profunda humildad. Las oraciones al pie del altar, con las que inicia la Misa, no son una fórmula añadida ni un detalle accesorio, sino el vestigio vivo de un antiguo gesto de prostración del sacerdote ante Dios. Antes de subir al altar, el celebrante reconoce su pequeñez, pide perdón y se dispone, como Moisés ante la montaña santa, a entrar en el misterio del Sacrificio. Este capítulo de Claves — FSSP nos permite comprender con mayor profundidad la riqueza de estos ritos iniciales y su significado para la vida espiritual del fiel.
La procesión: Cristo que avanza hacia el sacrificio
Toda Misa comienza con una procesión, que no es un simple desplazamiento práctico, sino un acto litúrgico pleno de simbolismo. El sacerdote, figura de Cristo, avanza hacia el altar como el…
Autor: INFOVATICANA
La Iglesia al fin de los tiempos
Artículo realizado por el Padre Emmanuel André X. El Advenimiento del Juez Supremo Vano es intentar precisar la hora en que tendrá lugar el segundo advenimiento de Nuestro Señor,siendo como es…
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…
Los 18 beneficios de asistir a la Santa Misa
La misa es el encuentro con Dios Nuestro Señor, pero no sólo con Él, también con nuestro interior, haciendo que mejoremos cada día más como personas. Este encuentro con Nuestro…



















