Antes de que suene el primer acorde del órgano y se inicie la procesión de entrada, la liturgia ya ha comenzado en un lugar más discreto: la sacristía. Allí, en silencio, el sacerdote se prepara para el sacrificio del altar. No es un trámite administrativo ni un simple arreglo de vestuario; es un acto espiritual que dispone el alma para el misterio. En el segundo episodio de La Misa, tesoro de la fe, los sacerdotes de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, a través de Claves, explican con claridad el origen, el simbolismo y la belleza de cada prenda y cada objeto que intervienen en esa preparación.
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Autor: INFOVATICANA
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