Con el canto del Credo, la Misa de los catecúmenos llega a su culminación y se abre el umbral hacia la Misa de los fieles. Situado después del Evangelio y de la homilía, el Credo es la respuesta solemne del pueblo cristiano a la Palabra que acaba de escuchar. No se trata de una reflexión personal ni de un sentimiento íntimo, sino de una adhesión pública, consciente y total a las verdades reveladas por Dios: “Sí, Señor, creo”. Por eso, los fieles se ponen en pie al recitarlo, manifestando exteriormente la firmeza de su fe.
El origen del Credo: del bautismo a la liturgia
En su origen, el Credo no fue compuesto para la Misa. Las grandes profesiones de fe —el símbolo de Nicea-Constantinopla y el símbolo de los Apóstoles— nacieron en el contexto del catecumenado bautismal. Eran fórmulas transmitidas a quienes se preparaban para recibir el bautismo, como resumen…
Autor: INFOVATICANA
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El mundo necesita discípulos católicos contraculturales
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5 maneras de oír lo que Dios te está diciendo
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