El Evangelio del 3 de noviembre, Lucas 14, 15-24, presenta la parábola del gran banquete. Quienes habían sido invitados comienzan a excusarse, ocupados por sus campos, sus negocios y sus vínculos; entonces el señor envía a buscar a pobres, lisiados, ciegos y cojos. Jesús revela que Dios no deja vacía su mesa: su Reino es don, acogida y comunión, pero reclama una respuesta que no puede aplazarse.
Autor: Luis Javier Moxó Soto
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