Nicolás Poussin (1594-1665), pintor seducido por la mitología griega y romana, realizó un tipo de pintura muy culta, poco asequible al espectador común. A pesar de su denominado clasicismo, me parece un precursor de las vanguardias del siglo XX precisamente por ese esfuerzo que exige al espectador de interpretación de lo que allí se representa. Pues en la mayoría de sus obras no sabemos a ciencia cierta quién es el personaje representado en el cuadro ni lo que allí está haciendo o padeciendo. Véase si no La caza de Meleagro del Museo del Prado, cuadro magnífico en el que no se nos muestra dónde está Meleagro ni qué es lo que va a cazar.
Autor: Ángel Vicente Valiente Sánchez
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