Mirar una chimenea es un arte perdido. Antes, las familias se sentaban alrededor del fuego como quien se sienta a la misa: en silencio, con asombro, dejando que el calor, la luz y la danza de las llamas llenaran los huecos del alma. El fuego de la chimenea no tiene prisa. Es una verdad que se despliega lentamente, una enseñanza que se recibe al ritmo del crepitar de la madera. Pero hoy, ¿quién sabe mirar una chimenea?
La velocidad de nuestros tiempos nos ha robado esa quietud. En lugar de la contemplación del fuego, vivimos en la pantalla perpetua, con flashes de información que nos encienden y apagan sin dejarnos tiempo para arder. ¿Y qué pasa cuando el hombre pierde la capacidad de mirar el fuego? Pierde la capacidad de escuchar. De esperar. De orar.
En la Iglesia, algo similar está ocurriendo. Hemos sustituido la lentitud del fuego por la urgencia de los focos. Queremos…
Autor: Jaime Gurpegui
Mitos sobre el yoga, el budismo y otras prácticas espiritistas que te alejan de Dios
El padre Luzón advierte sobre los posibles peligros y consecuencias de involucrarse en estas prácticas desde una perspectiva cristiana. ¡Continúa leyendo y no te pierdas los detalles sobre los mitos…
El mundo necesita discípulos católicos contraculturales
¿Qué hay de ti y de mí? ¿Has muerto al pecado? ¿Vives para Dios? ¿Persigues la santidad? ¿Estás rezando íntimamente todos los días? ¿Proclamas el Evangelio? Estas son algunas de…
Impresionantes evidencias de la presencia de Dios en el vino y el pan
Desde hace muchos años han ocurrido manifestaciones de Dios en el momento de la eucaristía. Se han desencadenado una serie de fenómenos, en diversos países de todo el mundo que…



















